Cómo sacarle fotos a cuadros
La técnica más profesional consiste en usar dos flashes, con paraguas difusores, colocados a 45 grados del plano de la pared que contiene el cuadro. Es decir, a mitad de camino entre la pared y el objetivo. El eje del objetivo debe de estar situado totalmente perpendicular al cuadro y apuntando a su centro para conservar el paralelismo de sus bordes respecto al fotograma.
Si el cuadro es un óleo pintado con espátula y con mucho relieve, puedes eliminar totalmente los reflejos anteponiendo dos láminas polarizadoras ante los dos flashes y usar un simple polarizador ante el objetivo de forma que elimines el 100% de los mismos.
También puedes usar focos halógenos o luz de tungsteno pero, si la obra es importante, estos focos pueden deteriorarla con el gran calor que emiten.
En todos los casos, se coloca bajo el cuadro una tira de Kodak Control Patches como testigo y ayuda la filtrado posterior o a su reproducción en imprenta.
Ni que decir tiene que necesitas un trípode, película lenta y, si es posible, trabajar en medio formato.
Otro procedimiento:
Uso luz natural, y trabajo al mediodía, en el estudio del pintor y cerca de una ventana grande. Pero no demasiado cerca, sino a una distancia “prudencial\’\’ y sobre todo con el cuadro mirando a

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